El calefón calienta el agua al instante, mientras pasa: abrís la canilla y el quemador se enciende para calentar el agua en ese momento. No acumula nada. El termotanque es al revés: guarda una reserva de agua (50, 80, 120 litros) y la mantiene caliente, lista para usar.
De esa diferencia salen todas las demás: consumo, rendimiento, comportamiento con la presión y qué pasa cuando se bañan tres personas seguidas.
Agua caliente ilimitada (nunca "se acaba el tanque"), equipo chico que va colgado en cualquier lado, y no gasta gas manteniendo agua caliente que no usás. Su talón de Aquiles: necesita buena presión de agua para encender (con presión pobre, el quemador no arranca o el agua sale tibia), y le cuesta abastecer dos usos a la vez (ducha + canilla de cocina).
Funciona bien aun con poca presión, banca varios usos simultáneos y entrega temperatura pareja. A cambio: cuando la reserva se acaba hay que esperar la recuperación, ocupa más lugar, y consume energía manteniendo caliente el agua acumulada. En familias numerosas, lo importante es elegir bien la capacidad: un tanque corto de litros es frustración diaria.
Buena presión de agua + pocas personas + poco espacio: calefón. Presión floja + familia grande + usos simultáneos: termotanque. Y si el equipo actual anda mal y estás dudando entre arreglarlo o cambiar de sistema, empezá por el diagnóstico: muchas veces la falla es un repuesto menor y no hace falta cambiar nada. Lo revisamos con presupuesto sin cargo y te decimos de frente qué conviene.
Llamanos o escribinos por WhatsApp. Revisamos el equipo y te pasamos el presupuesto sin cargo.